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lunes, 31 de diciembre de 2012

Sayonara, 2012

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El mundo, para desgracia de unos, alegría de otros e indiferencia de aquellos, no se terminó el pasado día 21. Los mayas (o lo que algunos afirmaban que habían dicho los mayas) se equivocaron con la fecha del Apocalipsis. Y por tanto, esta noche, daremos la "bienvenida" al nuevo año con rima fácil: 2013.

Y pongo "bienvenida" porque este ha sido un año bastante nefasto. En lo nacional e internacional, son incontables las razones: la crisis sigue destrozando el bienestar de muchas personas, la voracidad de muchos bancos, economistas y políticos no parece tener fin, son peores que Galactus tras una dieta severa.


Ya si nos movemos en lo personal, tampoco ha sido un buen año... Sin entrar en demasiados detalles, servidor se ha tenido que mudar 4 veces de casa, problemas bancarios e hipotecarios me han dejado en la situación casi extrema de negociar para evitar un futuro desahucio, mientras almaceno más de 200 llamadas reclamando míseros euros en el móvil por retrasos en pagos abusivos... Y lo peor es que mucha gente está igual o peor.



En este punto, y mirando a 2013... tan sólo resta sacar fuerzas y animarse, pensando en que al menos tenemos a gente que nos quiere y ama a nuestro lado. Sí, amig@s, entre todos saldremos adelante, resistiremos y lucharemos para que las cosas mejoren, aunque haya quien nos ponga la zancadilla, se ría de nosotros, se regocije ante nuestro malestar o nuestra tristeza, resistiremos.





FELIZ 2013 A TOD@S




jueves, 2 de agosto de 2012

¿Los Números de la Crisis o la Crisis de los Números?

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Las cifras que inundan nuestra sociedad tienen un origen muy remoto. Se calcula que ya hace más de 5000 años, los egipcios tenían sistemas de conteo, aunque hay indicios de culturas mucho más primitivas que enumeraban las cosas con piedras o huesos.


Las matemáticas, y sobre todo los números,las cuentas, las operaciones, la aritmética, han sido sin duda el pilar central del comercio y la economía, y a su vez por tanto, de la historia. Desde el momento en el que los antiguos mercaderes calculaban con sus ábacos sus beneficios, y desde la creación de la moneda, ha sido vital para los reyes, emperadores, gobiernos y altos empresarios el tener un conocimiento ágil y completo de los números.


Pero lo que nunca había pasado hasta ahora (al menos con esta fuerza e inmersión) es que la población en general vea su hogar, su economía doméstica y su vida en general, invadida por números y cifras de incierto y complejo origen.


"La Prima de riesgo está en los 523 puntos". "El rendimiento del bono español alcanza el 6.629%". "El iva del cine subirá del 8% al 21%". ¿Nos interesa saber realmente todo esto? ¿Acaso nos convulsiona realmente la vida si el interés de un préstamo que ni siquiera hemos pedido cambia en unas décimas? ¿No será todo un método para provocar pánico y obsesión en la población? Porque indudablemente, hay que estar al día de la situación sociopolítica y económica del país y el mundo, pero en su justa medida.


En definitiva, que no hay que obsesionarse, aunque tampoco es cuestión de quedarse sólo con números "frikis", como el 42 que es el sentido de la vida, el 666 is the number of the beast, el 69 tatuado de Kensei en el manga de Bleach, o los famosos 4,8,15,16,23,42 y el 108 de Lost. Como decía Aristóteles, la perfección está en el término medio.







Lo que es seguro, es que deberíamos hacer limpieza mental y centrarnos, porque quizás el problema no está en los números, sino en quién los maneja.



viernes, 31 de diciembre de 2010

Adiós 2010, Hola 2011

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Y otro año más llega a su fin. Este año será recordado a nivel global por multitud de sucesos y eventos, que van desde la acentuación de la crisis en nuestro país, el Nobel a Vargas Llosa, el desastre en Haití, las filtraciones de Wikileaks...





Pero a nivel personal, este año me deja un muy buen sabor de boca, a pesar de haber pasado buena parte del mismo con una salud bastante delicada, me he dado cuenta de que tengo a personas realmente importantes para mi vida, he terminado al fin mi primera novela y conseguí reunirme con familiares que hacía mucho tiempo que no veía. Como siempre he dicho, lo más importante para mí son las necesidades afectivas, que van desde el amor a la amistad, pasando por la familia. Una vez que éstas están cubiertas, uno es capaz de enfrentarse a cualquier problema, sea de la índole y magnitud que sea.

Así que el 2011 se me presenta, a priori, lleno de motivación y proyectos. Entre manos tengo varios cursos que realizar, una segunda novela que ya tengo empezada y hasta algún que otro viaje interesante.

A nivel del mundo friki, o el "fandom" (que para eso estamos en este blog), en 2011 tendremos, por citar algunas cosas, la 6a temporada de Dexter, veremos si continua Fringe, la conclusión de la saga cinematográfica de Harry Potter, lo nuevo del estudio Ghibli, la Nintendo 3DS, y la novela Danza de Dragones perteneciente a la saga Canción de Hielo y Fuego, que por cierto, estrenará serie de la HBO con su primer tomo: Juego de Tronos.





Feliz año nuevo a todos y todas. Y sé bienvenido, 2011, esperamos de todo corazón que seas mejor que este 2010.

jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Crisis?

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Vamos a volver al tema, tan auge en estos días de tormenta política, económica y social, un tema del que ya hablé justo hace dos años en otro post. En aquel entonces la denominada crisis mundial no había empezado a calar hondo en la mente de los ciudadanos de nuestro país, y servidor se encontraba semi-deprimido.

Ahora parece que la crisis ha plantado la semilla de la destrucción en toda nuestra sociedad, que vamos a perder la jubilación, la sanidad pública, que Marruecos nos va a armar una buena, que el estado se va a subastar a los bancos, que miles y miles de parados no tendrán que comer y va a haber una oleada de delincuencia sin igual, etc, etc. Aunque yo por mi parte, en cambio, he hecho balance ahora que acabo de cumplir los 32 añitos, y sinceramente, veo que soy muy feliz, quizás como nunca lo he sido en mi vida.

Por otro lado, ¿es tan trágico el panorama? ¿Tan dura es la crisis? Bueno, creo que es cierto que estamos inmersos en una situación dificil y que hay mucha gente pasándolo mal. Pero después de ver cosas bien curiosas durante este largo puente de diciembre, se me hace dificil creer que la vida está tan mal como muchos quieren hacernos creer. Paseaba yo por las Ramblas y los alrededores de Plaza Cataluña, y luego por otros barrios de la gran Barcelona, y no veía otra cosa que masas de gente entrando y saliendo de tiendas, y en el interior de las mismas, colas de personas para pagar. Lo mismo ocurría en las inmediaciones de los cines y dentro de bares, cafeterías y restaurantes. Es más, incluso un garito de degustaciones de embutidos ibéricos, bastante carillo, estaba a rebosar. Y ni que decir tiene, que muchos, incluido yo, nos hemos hecho con la copia de WOW Cataclysm de turno, y otros tantos ya se habrán preparado para agenciarse una Xbox con Kinect o una Ps3 con PSMOVE, con sus respectivos lotes de videojuegos.

Entonces... ¿qué está pasando? Pues que como es costumbre, la realidad está deformada, porque interesa a otros, otros que precisamente, no hacen más que pelearse y chupar del bote sin aportar absolutamente nada al bienestar de los ciudadanos, sus votantes.


jueves, 28 de octubre de 2010

Fanatismo

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Como he dicho otras veces, no suelo entrar en temas políticos, sociales, religiosos, etc, en este blog... Pero hay ocasiones en las que uno ve ciertas cosas y tiene que decir algo al respecto, y más aún ahora que está tan próxima la visita de Razinger Z, alias Benedicto XVI, aka EL PAPA.

Los videos que veréis a continuación son viejos, pero su mensaje sigue vigente, ya que incluso hoy día son muchos los que ven todo avance científico y como no, a los videojuegos, como la obra magna de Lucifer, Belial, Astaroth, Belphegor, Satán... hum, no sigo que me pierdo. Vamos con los documentos, adelanto que dan miedito.


Voy a intentar ser breve. "Los nintendos", es decir los videojuegos (ya que este hombre no parece saber que además de los japoneses, en USA y Europa también se hacen videojuegos 100% autóctonos), NO causan daño cerebral. Causa más daño la cerveza o mejor aún, la estupidez humana (véanse los Premios Darwin), pero no es el caso que nos ocupa. TAMPOCO son obra del Diablo, ni del Mal, ni del Caos, ni de Sauron, ni de Arthas, ejem, perdón, volví a perderme... A este hombre habría que darle una simple noción de todo el proceso creativo, comercial e industrial que requiere un juego tal como Zelda, God of War o Assassin´s Creed, entonces como mucho tendría que tildar de demonios o satánicos a unos cuantos cientos de personas... por juego. Uséase, que multiplicando por compañías, juegos lanzados al año, gente relacionada con el sector... Vamos, que la Tierra está plagada de siervos del Maligno. Y eso sin contar a los metaleros...


Podría también señalar que el tema de los pokèmon es referente a la televisión, a la serie de animación, o que no sólo los "niños" o "hijos" juegan a videojuegos, pero terminaría lléndome por las ramas. Voy a concretar diciendo que son cosas como ésta las que dañan la religión, sobre todo la católica, y que muchos de los que llaman fanáticos a los musulmanes, deberían pensar bien lo que dicen, ya que, visto lo visto, el fanatismo religioso también está en otras religiones.

Sin más, espero que al menos los satánicos de verdad le hagan boicot al Papa. He dicho.



sábado, 27 de febrero de 2010

¿Casualidad o Causalidad?

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Mucha gente cree en eso llamado Destino y otra tanta lo discute añadiendo que en la vida las casualidades son mucho más corrientes de lo que muchos quieren admitir. Como anécdota personal, me resultó curioso (una cruel broma del llamado "destino", quizás) que esta semana me hayan llegado correos de una abogada (que está llevando una reclamación de mi antigua empresa, la cuál me debe dinero), cuyo nombre y apellidos tiene relación directa con una persona que "casualmente" cumplió años también esta misma semana (y de la que no tengo contacto alguno hace años), una persona de esas que nunca puedes olvidar porque te ha influido y afectado (para bien y para mal) enormemente en el pasado. Y todo esto sucede justo en un momento bastante difícil (y quizás incierto) de mi vida. De este modo y sin remedio, he terminado inmerso en una amplia reflexión...


Por otro lado voy a plantear una cosa, ¿existe el destino o todo son coincidencias? Justamente estos días se emite la última temporada de Perdidos, y durante toda la serie han jugado con esta misma pregunta. ¿Y hasta que punto podemos creer en eso llamado Karma (recordemos al bueno de Earl y su serie)?, en que nuestras acciones desencadenan toda una serie de pequeños sucesos que nos llevan irremediablemente hasta un punto concreto de la vida. "Si haces el bien, te pasan cosas buenas, si haces el mal, te pasan cosas malas".



Yo tengo constatado que si existe el karma, es más bien lento, o irremediablemente imbécil, porque mientras mis malas acciones no han desencadenado en algo dañino, en cambio por las buenas sí. Tal vez actúe con retardo... o cuando no toca. Bromas aparte, tampoco puedo creer en el destino, pese a que mi vida esté llena de "casualidades" asombrosas, y es que me niego a pensar que hay una fuerza encima de nuestras propias decisiones, una fuerza que nos controle o modifique el mundo y los que viven en él según lo que hagamos. Aunque también es cierto que a veces podemos tener serias dudas al respecto, sobre todo cuando revisamos ciertos aspectos de la vida. Unos ejemplos:

-Conociste a una persona importante para ti a raíz de pelearte con otra.
-Conseguiste un trabajo por llegar tarde a la entrevista de otro.
-Te rompiste algo por salir demasiado temprano y solo de casa, pudiendo esperar más rato e ir acompañado.
-Recuperas contacto con una amistad por elegir pasar por una calle determinada.
-Caes enfermo en una semana que tendrías que salir de viaje, por lo que sales de viaje otra semana en la que te pasan multitud de cosas "curiosas".

Y así, pues muchas más cosas en las que podamos pensar...

Puede que yo no crea en el karma, pero no quita con que sienta que hay que hacer las cosas que afectan a terceras personas de la mejor manera posible, y aún cuando no ha sido así, pensar en ello e intentar mejorar para la próxima vez, si es que la hay claro, aunque como dicen, sólo la Muerte no tiene remedio. ¿Casualidad o Causalidad? ¿Somos piezas de un enorme tablero? El debate está abierto...

jueves, 18 de junio de 2009

Aquellos maravillosos años...

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O también: "Cosas que echo de menos de mi infancia". Y es que no solo es cuestión de nostalgia sino que efectivamente, ni siquiera los niños de hoy en día tienen ya lo que yo en su día.

1 - El Señor de las Chuches

Dícese del hombre de mediana o avanzada edad (a veces podía ser una mujer) que era dueña de una tienda que hacía las veces de kiosko y tienda de golosinas. Uno podía comprar las revistas de videojuegos junto a los sugus al tiempo que los chicles de Gi-JOE, cromos de Monstruos y Leyendas o los sobrecitos con las figuras de Monster in My Pocket... Qué tiempos aquellos, devorando todo tipo de gelatinas de colores a poco más de 5 duros, mientras bebías Glee y veías echar a tu hermano y sus amigos un futbolín... Pero hoy en día parece que eso se ha perdido bastante. Las golosinas en las tiendas son una especie de buffet self service a peso bastante caras y la persona a cargo suele ser una niñata (alguna vez niñato) con cero de simpatía (hay excepciones por supuesto). Y es que el Señor de las Chuches era como más familiar y cercano, podías charlar con él de cosas y él te contaba a su vez otras tantas, a veces muy interesantes.

2 - Pasar toda la mañana viendo dibujos sin parar


Ah, qué tiempos aquellos cuando la excusa para levantarte un sábado a las 7 de la mañana era ver a los Thundercats patearle el culo a Mum-Ra, a He-Man decir eso de "yoooo tengo el podeeeeer", o a chicho terremoto levantar faldas lascivamente. Hoy en día la programación infantil no sólo deja que desear sino que es más bien escasa y poco variada. Sí, hay algo de programación en la televisión de pago, ¿pero y las "normales"? Lo peor del caso es que se respira aún ese aire de que los dibujos son para los más pequeños, y claro... Nos quedamos los demás con nada. Y luego quieren audiencia y nos dicen que no nos bajemos series por internet. Si es que...

3 - Los recreativos


Ir una tarde a echar los cinco duros a la máquina arcade de turno era una actividad frecuente entre los amigos, mis hermanos y yo. Y es que mucho antes de que las consolas se masificaran con Wii Fits o Brain Trainings varios, los salones recreativos eran auténticos palacios del ocio digital, con momentos inolvidables. Llegar con un sólo crédito a la última isla del Rainbow Islands, vencer a todos los luchadores de Street Fighter II a golpe de shoryukens y hadokens, o derrotar a todos los maleantes del Final Fight a duo con un amigo, mientras eras observado por curiosos y aficionados que incluso animaban a que llegarás más lejos con esa simple partidita.

4 - Salir al campo abierto


Echo de menos (y mucho) las escapadas rollo senderismo del fin de semana o el domingo a algún pueblo perdido, a patear campos verdes o amarillentos, llenos de aves e insectos de todo tipo, con algún que otro riachuelo perdido, recogiendo quizás frutos en algún huerto ajeno a riesgo de que un buen señor con garrote en mano te llamará ladronzuelo y te quisiera abrir la cabeza por mangarle. Un montón de aventuras y situaciones que te hacían no solo ver el mundo que nos rodea sino además llegar a apreciarlo de verdad.

5 - Ver tres veces la misma película por 300 pesetas (1,80 euros)



Y si añadíamos la bolsa grande palomitas y el refresco, la cosa se nos iba a la moneda grandota de 500 pesetas que llevabamos como parte de la paga. Por cierto qué gran concepto ese de la "paga". Porque incluso entonces el dinero había que ganárselo, y me da que hoy en día a los chavales se les afloja la pasta a raudales y a la mínima. Pero volvamos al tema, el caso es que por 500 pelas te podías ver encima la peli tres veces, porque no te echaban de la sala al término de la misma, así que por ejemplo servidor se vio pelis como Batman (la primera, de Tim Burton) o Indiana Jones y la Última Cruzada hasta tres veces. ¿Y cuanto nos cuesta eso hoy? Pues unos 10 euros, que al cambio son 1600 pesetas... Veremos que pasa por tanto en La Fiesta del Cine. Y ahora que lo pienso, esto da para otro post :P

miércoles, 3 de junio de 2009

I, Deception

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Podía ponerme a canturrear la canción de Dark Tranquility, pero este post no va por ahí. Quién más y quien menos ha sufrido en sus carnes desilusiones y palos de todo tipo, aunque nada como la Decepción (con mayúscula). Así que pongámonos en situación y analicemos tres ejemplos diferentes.

-Ejemplo 1-

Amigos de hace años, pero cuya amistad nunca ha sido demasiado profunda a pesar del tiempo y los intentos para que así fuera. Se puede suponer que estarán a la altura cuando se les necesite, pero más allá de los gustos comunes no hay mucho en lo que poder contar con ellos, así que no se ofrecerán a ayudarnos precisamente cuando tengamos problemas, es más, quizás hasta nos eviten para no tener que "cargar" con ellos, o den la excusa de que ellos (o "todo el mundo") tienen también problemas y no piden ayuda. Qué ejemplo de fortaleza. La Decepción llegará a su punto más alto cuando comprobemos que además no existe ni la confianza suficiente como para ser sinceros con ellos, por lo que cualquier crítica negativa será intolerable y casi seguro pone fin a la "amistad".

En este ejemplo común, la Decepción es considerable, pero debemos verlo por el lado bueno, pues aunque algo tarde, hemos logrado salir de una falsa amistad que realmente no nos aportaba nada, así que no merece la pena sentirse mal por ello.



-Ejemplo 2-

Amistades nuevas y recientes, que parecen tenernos un afecto considerable, que nos muestran una entrañable cara que nos hace ilusionarnos, incluso puede darse el caso de que nos toquen en el plano sentimental, pero algo no cuadra porque a pesar de decirnos lo mucho que nos aprecian, no muestran interés real por nosotros. La Decepción alcanza su cumbre cuando comprobamos el gran número de mentiras que nos han contado y aún es mayor al descubrir la burla que nos han profesado en compañía de otros de su clase y a nuestras espaldas, divirtiéndose así a costa nuestra, por ser confiados e ingenuos y tener sentimientos.

Este ejemplo es muy doloroso porque a esa nueva persona se la coge mucho cariño pronto debido al mutuo buen rollo inicial, es muy fácil ilusionarse. Pero lo que fácil viene, fácil se va, así que lo mejor es cortar de raíz toda relación una vez descubiertos los engaños, y ya el tiempo sanará las heridas.




-Ejemplo 3-

Uno mismo. Ponerse unas metas increíblemente altas, poseyendo un ideal y unas ambiciones enormes, deseos de fama, gloria y reconocimiento, a través de campos que pueden ir desde el dibujo, la literatura o la música, o incluso otros más corrientes como poseer un negocio propio de éxito, una novia increíblemente atractiva, un trabajo envidiable de sueldo aún más envidiable o una familia modelo. Esta es la Decepción más feroz, ya que nos destruye totalmente y nos anula como personas, pues no sólo hace que podamos estar persiguiendo fantasmas eternamente y sueños que nunca serán cumplidos (caminos que incluso pueden no ser los que deberíamos tomar), sino que al exigirnos tanto a nosotros mismos, todo lo que alcancemos fuera de esas metas nos parecerá insuficiente, llegando a veces hasta menospreciar a otras personas, trabajos o logros que deberían ser mejor valorados.

Este último ejemplo provoca un eterno estado de auto-depresión y auto-frustración, ya que a menudo soñamos con altas metas pero no hacemos el esfuerzo o ponemos los medios para alcanzarlas. La única salida es conseguir valorar lo que ya se tiene y se va logrando, esforzarse realmente por perseguir un sueño realizable, reducir algo la ambición (y posible codicia y avaricia) y sobre todo, tener más humildad y humanidad. No se trata de ser conformista, sino de ser consecuente con lo que somos y lo que podemos alcanzar a través de nuestros actos.



-Conclusiones-

A menudo lo más triste de las Decepciones no son las decepciones en sí, sino el entorno que nos rodea.

En el último ejemplo, influye el entorno. Si tienes una edad y no estás casado, si no tienes hijos, si no tienes un trabajo "importante", parece que no eres nadie y morirás solo, que se te pasará el arroz, etc etc. Es bastante horrible que la sociedad a menudo nos condicione tanto a la hora de cómo vivir nuestras vidas, como es horrible que precisamente sintamos tanta Decepción hacia nosotros mismos cuando no cumplimos con eso que muchos llaman "lo correcto".

Como dice Benjamin Button: "Nunca es demasiado tarde o demasiado pronto para ser quienes queremos ser". Pero nadie puede (ni debería) decirte quién eres. Es algo que debes descubrirlo por ti mismo.

En los dos primeros ejemplos, parece que tengamos que ser desconfiados y no ser cariñosos con los demás para evitar la Decepción. ¿Pero desde cuando ser cariñoso, sociable, amistoso...es algo malo? Es cierto que hay que tener más cabeza a la hora de contar intimidades o a la hora de valorar a las personas como realmente se merecen, pero tampoco hay que generalizar. El cariño y el amor nunca son nocivos, y si por darlos nos hacen sufrir o se ríen de nosotros, eso sólo sacará la verdadera naturaleza de cada uno. Los lobos no pueden estar demasiado tiempo disfrazados de corderos... Y es que no hay mayor Decepción que ser una mala persona.

En fin, que hay que recordar esta máxima universal: El Tiempo pone a cada uno en su sitio.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Ex...Ex...Ex...Ad Infinitum

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La palabra EX viene del latín y podría traducirse como "ajeno" o "fuera de". También es curioso que la llamada función exponencial sea "e elevado a x" (e^x)... ¿acaso una mala broma de las matemáticas? Quien sabe, pero ahora mismo nos interesa el contexto sentimental únicamente. Escribo esto por supuesto, con mi más respeto hacia todos los ex, incluídas las mías.




La mayoría de las personas, en el transcurso de su vida, pasan por diversas relaciones de pareja, en una serie de intentos o pruebas hasta que dan con su más o menos pareja ideal y más estable (aunque quién sabe, siempre puede ocurrir algo impresivible que haga que también ésta se rompa). El hecho es, que cuando se produce una ruptura, la cantidad de sentimientos desatada es impredicible, y tampoco tiene significancia el tiempo vivido juntos. Puede ser muy doloroso en el caso de un bonito amor intenso "de verano" y sin embargo puede ser un alivio liberador en caso de una pareja de muchos años con la que se haya tenido muchos conflictos. El amor, es así. Lo que si es cierto es que justo en ese momento, ella o él pasan a ser otra cosa, se convierten en ese concepto tan temible y poco inspirado conocido como "EX".


Las rupturas nunca son fáciles, tanto si nos dejan como si decidimos dejar a alguien. Se suele caer en la rutina de echarse la culpa mutuamente, se alude a causas como falta de afecto, incomprensión, y si ya hay terceras personas (tema de cuernos) la cosa aún puede ser más complicada si cabe. Las ilusiones que teníamos con esa persona, todos esos bellos momentos, desaparecen. Es fácil que el amor se torne odio, recelo, deseos de vengarse, ira... y también que sobrevenga una profunda depresión, un sentimiento incluso de dependencia, como si nos hubieran arrancado una extremidad y no pudiéramos vivir sin ella. La razón suele nublarse, y o bien sólo kedan esos momentos malos en lugar de recordar todo aquello que los unió a ambos, o se cae en la típica depresión de autocompasión llorona y aislamiento "por qué yo, por qué a mí, qué hice para merecer esto". ¿Lamentable? El amor es irracional y no se puede medir.



A veces se intenta luchar porque la relación no se extinga y las cosas se arreglen, pero también a veces no importa cuanto intentemos arreglarlo, si la relación está demasiado rota no habrá vuelta atrás. También hay, claro está, personas a las que no les cuesta nada romper y saltar a la siguiente relación como si nada, y no me refiero precisamente al hecho de poder acostarse con otra persona, porque esto puede pasar perfectamente estando aún enamorado del amor que se ha perdido. Ay, si el sexo arreglase el mal de amores y la tristeza, si realmente pudiera hacernos olvidar...las cosas en el amor no serían tan difíciles, pero lo son.

Lo que sí debemos hacer es no dejar que esa pena nos arrastre a una espiral de autodestrucción, ya que el dolor realmente nos hace sentir vivos, nos hace más fuertes y aunque nos parezca que nos ha pasado la mayor injusticia divina del mundo, a mucha gente le ocurren cosas similares a diario. La vida sigue, y aunque creamos que esa persona era nuestra pareja perfecta, no es así, porque no existe la media naranja de nadie. Es algo que está en nuestra cabeza, algo que se forja con el tiempo y mutuo esfuerzo. Así que no desesperemos, porque además, poco de lo que hagamos va a poder paliar ese dolor, por mucho que huyamos de él va a estar ahí. Quizás solo el tiempo pueda ayudar, pero como dije en otro post, el tiempo realmente no cura, solo deja una cicatriz.



Y es esa cicatriz la que más problemas da en el tema de los EX. Porque muchas veces tendemos a dejar que esa antigua herida interfiera en nuestras relaciones futuras, y a medida que el número de EX aumenta, aumentan las cicatrices, dificultando aún más el poder ser feliz con una nueva persona, que dicho sea de paso, no tiene culpa de nada de lo que nos haya sucedido en el pasado. Además, se nos olvida que la otra persona también ha podido pasar por cosas similares. Se nos olvida que nosotros TAMBIÉN somos EX. Que realmente todo el mundo es, ha sido, o será, EX de alguien. Es justamente este punto, el llegar a ponerse mutuamente en la piel del otro, sin dejar que el dolor y temor del pasado interfiera, intentando pensar en que quizás esa nueva persona puede darnos todo lo que hemos añorado siempre, lo que consigue que poquito a poquito dos almas se encajen y sean felices plenamente. Quizás no para siempre, quizás si. Pero desde luego serán dichosas... Porque sería una lástima, ¿no os parece? Que precisamente por una persona que en su momento no cuajó, perdamos la oportunidad de ser felices con alguien especial.



Mi consejo es que nunca juzguéis apresuradamente a nadie, y menos por lo vivido con otras personas, porque no hay dos personas iguales. Que nunca perdáis la fe en ser felices ni el tiempo persiguiendo a alguien, porque eso impedirá que alguien nuevo os encuentre. Y es que como dice mi amigo Aryel: "Nunca perdáis el tiempo con alguien que no esté dispuesto a perderlo con vosotros ".

miércoles, 15 de abril de 2009

La sangre alterada

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Últimamente a mi alrededor he observado algunas cosas dignas de mención. Parece que es verdad eso que dicen de la primavera, porque mucha gente ha vuelto muy crispada de las vacaciones (aunque algunas personas ya estaban así desde mucho antes). A nivel laboral se nota más por la simple teoría de la "presión": El que está arriba del todo presiona al de debajo, y este al de más abajo, y así hasta llegar al último que recibe todo el peso acumulado. Y aún se espera de que la gente no reviente y rinda más, porque claro, su puesto tiene una cola detrás esperándole con ojos hambrientos. Así que no es de extrañar que la gente vaya como una locomotora, acabe de los nervios y arremeta contra el primero que se cruce, quién muy probablemente sea otra víctima como él.


Pero no todo es la famosa crisis. Antes de la misma había gente así, que se crispa a la mínima, que no aceptan las críticas ni los consejos, que simplemente viven en una burbuja estable en la que oyen lo que quieren oir, y se hace lo que quieren hacer. Y pobre de aquel que se la estalle. En esos micromundos no hay cabida para la sinceridad, es indispensable llevar una máscara, ya que la persona que los gobierna no dejará que nadie intime lo suficiente para ver qué hay tras la suya, porque seguramente piense que es algo que no merece ni la pena (un claro problema de autoestima). Y así, tras esa coraza, pueden permanecer años, inmutables a menos que algo realmente importante les haga cambiar. Pero como dice el Dr. House, "un trauma te cambia sólo si tú querías cambiar antes del mismo", por lo que es posible que haya personas que no cambien jamás pase los que les pase a ellos o a los que tengan cerca. A veces podemos caer en el error por tanto de querer cambiar a esas personas, de romper su coraza, de inculcarles unos valores (amor, amistad, sinceridad, confianza) a partir de ofrecer nuestro propio yo, de dejar que intimen con nosotros, pero terminaremos como los hombres del Mito de la Caverna de Platón. No podemos enseñar la luz a los que siempre viven en la oscuridad, porque hasta podrían querer hacernos daño. Así que simplemente no merece la pena... Hay que aprender a dejarlo estar.




Por otro lado, la primavera es una época idónea para el amor y los romances. Uno ha cumplido esa edad en la que muchos que lo rodean empiezan a ser papás y mamás, y antes de darte cuenta te ves rodeado de bebés por doquier. "¿Es que me hago viejo?". Quizás no, quizás el mundo se esté moviendo más deprisa de lo que esperabas, simplemente. Pero ¿quién ha dicho que tengas que moverte al mismo ritmo que el mundo? Así que a veces las cosas tienen que tener su debido tiempo, su momento preciso. Puede que justamente conozcas a alguien en el perfecto momento de tu vida y a esa persona le suceda lo mismo. Sí, puede que el pasado, el dolor, el sufrimiento y el miedo, te obnuvilen y te impidan intentar ser feliz con alguien. Es lo que llaman "echar cerrojo al corazón".


A veces podemos encontrarnos con alguien con el corazón tan herido que incluso nuestro amor puede hacerlo sangrar aún más. ¿Cómo acercarse a esa persona? ¿Cómo pretender que olvide ese dolor y vuelva a sentir algo, pretender que nosotros seamos esa persona indicada que la hará por fin feliz? ¿Y cómo poder amar a alguien cuando el corazón está tan roto que sólo podemos transmitir ese mismo dolor? Pues no, no podemos... Lo único que podemos hacer (por el momento) es ser nosotros mismos, intentar dar lo mejor de sí, y ser conscientes de que no estamos solos en esa situación, de que ahí fuera, seguramente sin que te hayas dado cuenta, hay alguien como tú, que ha sufrido, ha sentido y ha vivido algo como tú. Quizás un día os encontréis y descubráis que los dos tenéis ese enorme candado en el corazón, pero que no se abre con la llave del otro, sino que juntos, aprendéis a ver que la llave de vuestro corazón está en vuestra propia mano y de nadie más. Dicen que el tiempo cura pero no es así, el tiempo solo te envejece y te da el hueco necesario para reflexionar y que te sucedan cosas. Al final no es cuestión de tiempo, sino de uno mismo, y aún así siempre queda alguna cicatriz, con la que tendremos que aprender a vivir hasta el final.
Pero si algo tienen los sentimientos es que a menudo no se pueden controlar, y el futuro tampoco. Y el pasado, más que ser un estigma debería ser un grado de experiencia y sensatez para que nuestras relaciones futuras con las personas (sea amor, sea amistad) fueran más plenas y mejores. No es malo temer al mañana, pero no debemos dejar que nos domine el miedo hasta el punto de perder la oportunidad de ser felices. Y es que justamente es más doloroso lamentarse por lo que no se hizo que de lo que se ha hecho, porque peor que la tristeza, peor que la decepción, peor que la frustración, es la apatía. La sensación de vacío, de no sentir nada, y por consecuencia, de no hacer absolutamente nada ni por uno mismo ni por nadie, porque nada importa. Un corazón vivo al menos aún es capaz de llorar por lo perdido e intentarlo otra vez en el futuro a pesar de las cicatrices.

Así que mi mensaje para esta primavera es que en lugar de uniros a los que llevan máscara y viven en burbujas del primer párrafo, abráis vuestros corazones. No para que hablen ni para que busquen, sino simplemente, para ser escuchados, para ser encontrados. Porque nunca sabemos lo que sucederá, a la vuelta de la esquina puede estar la persona más importante de tu vida... o tú ser la de la suya.